Ignacio Echeverría: el camino a la santidad, un proceso que necesita tiempo y testimonios
El camino hacia los altares de Ignacio Echeverría es un proceso largo que requiere reunir testimonios, documentos y pruebas que permitan a la Iglesia estudiar su vida y su ofrecimiento generoso en defensa de una persona indefensa. La causa, promovida por la Asociación Pro Causa de Canonización, ha ido dando sus primeros pasos y tiene por delante distintas etapas, tanto en Madrid como en Roma, hasta una eventual beatificación y canonización.
Un gesto de entrega que dio origen a la causa
El 3 de junio de 2017, Ignacio Echeverría entregó su vida en Londres al salir en defensa de una persona que estaba siendo atacada durante un atentado terrorista. Su actuación, marcada por la valentía y la generosidad, despertó una profunda admiración y dio lugar a una extendida fama de ofrecimiento de la vida. A partir de aquel acontecimiento surgió el deseo de promover su causa de canonización. En la primera mitad de 2023, la Asociación Pro Causa de Canonización se constituyó formalmente como parte actora, es decir, como promotora de la causa, y designó un postulador encargado de impulsar y acompañar el proceso.

Madrid, sede de la fase diocesana
Uno de los primeros pasos fue conseguir que la Archidiócesis de Madrid pudiera asumir la competencia para instruir la eventual causa. Inicialmente, esta correspondía al arzobispo de Southwark, en Londres, por ser el lugar donde falleció Ignacio. Tras solicitar la autorización correspondiente y recibir el visto bueno de las autoridades eclesiásticas de Londres y de la Santa Sede, la competencia fue trasladada definitivamente a Madrid. Esta resolución fue comunicada por Mons. Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid, durante la celebración del sexto aniversario del ofrecimiento de la vida de Ignacio, el 3 de junio de 2023.
Recopilar pruebas, testimonios y documentos
El siguiente paso consiste en presentar ante el Delegado de las Causas de los Santos de Madrid dos dossiers que se están preparando. El primero reúne testimonios que acrediten la llamada fama de ofrecimiento de la vida de Ignacio: las noticias publicadas, las muestras de afecto recibidas por su familia, los reconocimientos concedidos y, especialmente, las experiencias de personas que cuentan cómo su ejemplo ha influido en sus vidas. El segundo dossier recoge la llamada fama de signos, es decir, los testimonios de quienes afirman haber pedido la intercesión de Ignacio ante Dios y haber recibido una respuesta a sus necesidades. Es importante que ambas realidades estén suficientemente extendidas entre el pueblo de Dios y que se manifiesten de forma espontánea, estable y continuada. Por eso, los testimonios personales tienen un valor especial en esta etapa.
La petición oficial de apertura de la causa
Una vez presentada y acreditada esa fama, el postulador podrá entregar al arzobispo el llamado libelo de demanda, mediante el cual se solicita formalmente la apertura de la causa de canonización. Este documento irá acompañado de una biografía cronológica de Ignacio, una relación de los testigos propuestos y una explicación de la importancia que su ejemplo puede tener para la Iglesia y los cristianos de nuestro tiempo. Antes de tomar una decisión, el arzobispo realizará tres consultas: a los obispos de la provincia eclesiástica, a los fieles de su territorio y a la Santa Sede. Tras estudiar las respuestas y toda la documentación, decidirá si procede abrir oficialmente la causa.
La investigación diocesana
Si la decisión es favorable, tendrá lugar el acto de apertura de la causa, en el que las personas que participarán en la investigación realizarán los correspondientes juramentos. Posteriormente se constituirá una Comisión Histórica, encargada de recopilar todos los documentos relacionados con Ignacio: desde su partida de bautismo y sus títulos académicos hasta cualquier escrito u otro material que pueda ayudar a conocer su vida. También se tomarán declaración a los testigos propuestos por el postulador o por el propio tribunal. Cuando haya concluido la recopilación de documentos y testimonios, se podrá clausurar la fase diocesana y enviar la documentación a Roma.
La fase romana: el estudio de la vida y el testimonio de Ignacio
La causa pasará entonces al Dicasterio de las Causas de los Santos, en el Vaticano. Allí se comprobará que la investigación diocesana se ha realizado correctamente y se elaborará la Positio, un amplio documento que recoge y ordena los aspectos más importantes de toda la investigación. La Positio será estudiada sucesivamente por historiadores, teólogos, obispos y cardenales. Si los dictámenes son favorables, el proceso llegará al Santo Padre, que podrá declarar a Ignacio Venerable, reconociendo oficialmente la heroicidad de sus virtudes o, en este caso, el ofrecimiento de su vida conforme a los requisitos de la Iglesia.
De Venerable a beato y de beato a santo
Para continuar el camino hacia los altares será necesario acreditar dos milagros atribuidos a la intercesión de Ignacio. Cada uno requiere una investigación rigurosa en la diócesis donde haya ocurrido. El reconocimiento del primer milagro permitiría su beatificación. Si después de esta se acreditara un segundo milagro, podría llegar la canonización, por la que la Iglesia lo reconocería solemnemente como santo.
Un camino que necesita también nuestra oración
Como muestra la imagen que acompaña esta noticia, el recorrido comienza con el reconocimiento del ofrecimiento de la vida de Ignacio y continúa con la recopilación de pruebas y testimonios. Pero todavía quedan importantes etapas por recorrer. La propia Postulación recuerda que las causas de canonización son procesos largos, cuyo resultado final está en manos de Dios. Mientras tanto, el ejemplo de Ignacio sigue interpelándonos: su decisión de salir en defensa de quien estaba sufriendo una injusticia nos recuerda la importancia de no permanecer indiferentes ante el dolor y la indefensión de los demás. Desde la Asociación Pro Causa de Canonización se invita a quienes tengan testimonios sobre la influencia de Ignacio en sus vidas o experiencias relacionadas con su intercesión a que los compartan con la Postulación. Y a todos, se nos pide algo fundamental: acompañar este camino con nuestra oración, confiando en que su testimonio siga dando fruto en la Iglesia y en la sociedad.
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